Alessandro Melioli alaba el “alto nivel” de los documentales seleccionados por MiradasDoc

El experto italiano, jurado del Concurso Nacional en la sexta edición del Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Isora, afirma que el público de cine de realidad es cada vez más numeroso y está muy bien formado

El italiano Alessandro Melioli, uno de los miembros del jurado del concurso nacional y del de ópera prima del Festival Internacional de Cine Documental MiradasDoc, se mostró “gratamente sorprendido” por el alto nivel y la “alta calidad” de las películas que acuden a este festival y alabó la excelente selección que se hace, así como la organización. MiradasDoc, el festival de cine documental que mira al Sur, concluye su sexta edición este sábado, en el municipio tinerfeño de Guía de Isora (Islas Canarias).

 

Melioli, responsable de las actividades audiovisuales de Unión Latina y con experiencia como jurado y profesor en numerosos festivales de América y Europa, destacó el papel de trampolín que tiene la cita con el cine documental de Guía de Isora para muchas producciones del Sur. “Para los creadores, sobre todos los jóvenes, resulta más fácil ser seleccionados por otros festivales europeos cuando ya lo han sido en MiradasDoc, que a lo largo de sus distintas ediciones ha demostrado el rigor con el que trabaja”. De igual modo, resaltó la rapidez con que este Festival ha crecido y se ha consolidado, tanto en el panorama nacional como en el internacional.

 

Respecto a la situación del cine documental, aseguró que el interés del público por el cine de realidad está creciendo “muchísimo” y ahora hay un “público específico”. “Antes, explicó, eran espectadores habituados a ver películas de ficción que, de vez en cuando, veían algún documental”; sin embargo, ahora no solo ha crecido el número de personas que acuden específicamente a ver este tipo de trabajo cinematográfico, sino que, además, se trata de “gente joven, muy atenta y muy bien formada”.

 

Al  mismo tiempo, según Melioli, también está creciendo el volumen de documentales que se producen. “Antes se trataba de realizaciones cortas o de documentales especialmente pensados para televisión; en este momento, los directores hacen trabajos de hasta 90´ y pensados para que se vean en pantalla grande”. En su opinión, también es mayor la calidad y cantidad de películas que se ofrecen. “Ha evolucionado el público y también el producto; incluso hay algunos creadores que introducen fragmentos de ficción en los documentales, intentando que formen parte del hilo argumental; es una tendencia más”, explicó.

 

Asimismo, consideró muy interesante el elevado número de trabajos realizado en el Sur que se proyecta en festivales organizados en el Norte. En este sentido, explicó que en los públicos de esos festivales es cada vez mayor el interés por el cine que llega desde el Sur, donde se hacen trabajos desde otras miradas y se cuentan otras realidades.

 

Para el experto italiano, uno de los grandes problemas del cine documental es la financiación. Así, consideró que lograr financiar un proyecto “es muy difícil porque esta fórmula cinematográfica es la más pobre” y aclaró que todo depende de la capacidad de los directores de adaptarse al mercado. “Los que buscan cómo realizar su primera obra son los que tienen mayores dificultades, pero en muchas ocasiones incluso los documentalistas más conocidos pasan dificultades para concluir sus películas”. Para poner un ejemplo citó el caso de las cadenas de televisión. “Hay cadenas que programan documentales, pero tienen una manera propia y una línea editorial propia; en estos casos tienen que ser los directores lo que decidan si están dispuestos o no a adaptar su proyecto a las exigencias de quien se los financia”, aseveró.

 

De todas formas, recordó que la programación de cine de realidad que hacen las cadenas de televisión es limitada y la oferta de documentales muy amplia. Por esta razón, recordó que hay que buscar otras vías de financiación, sin olvidarse de las instituciones públicas, como la Unión Europa o las administraciones nacionales o locales. En este sentido, recomendó recurrir también a las grandes empresas y citó el caso concreto de la petrolera brasileña, Petrobras, que está financiando muchos documentales en su país.

 

De otro lado, Melioli recordó que otro de los graves escollos con los que tienen que luchar los creadores de muchos países del Sur, sobre todo en aquellos en los que los conflictos armados se han eternizado, es el gravísimo peligro que supone hacer cine que refleje esa realidad. Sobre este punto, aclaró que a pesar de todo hay gente que sigue haciendo documentales pese a que están perseguidos y amenazados. En su opinión, cada documental es un caso aparte, pero “es evidente que es más fácil hacer un documental donde hay más democracia”.

 

Para ilustrar que los obstáculos no impiden la creación del documentalista, hizo hincapié en la elevada producción de cine de la realidad que se ha estado haciendo en Argentina, “incluso después de que este país pasara por graves dificultades económicas. Por esta razón, afirmó que la crisis que está viviendo Europa puede obligar a disminuir los presupuestos de algunos proyectos, pero “se seguirán haciendo películas; se puede hacer un buen documental con pocos recursos”. Finalmente, insistió en la vitalidad del cine de realidad: “El documental es una forma de comunicación, una forma de expresión, necesaria que está viva y seguirá creciendo”.