El director sudafricano cree que “hay una línea muy fina entre la realidad y la ficción” y que no existen grandes diferencias…

Khalo Matabane: “Crecí queriendo hacer cine de ficción y acabé haciendo cine desgraciado”

Khalo Matabane:  "Crecí queriendo hacer cine de ficción y acabé haciendo cine desgraciado" Khalo Matabane:  "Crecí queriendo hacer cine de ficción y acabé haciendo cine desgraciado"   Khalo Matabane 61

El director sudafricano cree que “hay una línea muy fina entre la realidad y la ficción” y que no existen grandes diferencias entre la gente africana y la del resto del mundo

El director sudafricano Khalo Matabane, que protagonizó este martes la muestra informativa sobre África que organizó MiradasDoc con el apoyo de Casa África, afirmó que en sus trabajos intenta que “el documental parezca ficción, puesto que creo que la línea entre ficción y realidad es muy fina; crecí queriendo hacer cine de ficción y acabé haciendo cine desgraciado”, dijo al tiempo que destacó que esta postura requiere un “compromiso con la libertad” para dar voz a aquellos a quienes los gobiernos no quieren escuchar y que no tienen otro medio de expresarse.

Matabane se remontó a su infancia en un pequeño y pobre pueblo, en el que carecía de agua corriente, de electricidad y de “casi todo” y detalló que, después de vivir años fuera de Sudáfrica, regresó a poner flores a la tumba de su abuela: “en mi cultura esto se hace al amanecer y cuando el sol comenzó a iluminar las tumbas del cementerio vi que allí estaban los nombres de muchos de mis compañeros de clases y de juegos inscritos en las lápidas, y no soy un hombre viejo”, dijo.

Esta realidad le impactó de tal manera que cambió su rumbo creativo. “Dejé de ser un intelectual para volver a la realidad de la gente marginal”. Por eso sus películas están llenas de voces discrepantes. De hecho, su presencia y las voces “políticamente incorrectas” son dos de las características de los trabajos audiovisuales de Matabane.

Por otra parte, el cineasta sudafricano negó que exista una gran diferencia entre la realidad de África y la del resto del mundo. “Las preocupaciones de la gente son casi las mismas en todo el mundo; si me enamoro de una europea, de una chica de Nigeria o de una sudafricana, siento lo mismo”, explicó, con la intención de hacer ver que sentimientos y necesidades básicas son las mismas independientemente del lugar del mundo en el que nazcas o vivas.

Respecto a la revolución digital y las facilidades que supone para hacer cine en África, Matabane admitió que da facilidades para la producción audiovisual, pero “la revolución no puede ser solo digital; debe consistir en que la gente se exprese y diga lo que piensa”, aseveró.

También rechazó los clichés a los que se asocia su continente en el resto del mundo e incluso entre los propios africanos. “Esperan documentales que hablen de sida, pobreza o sufrimiento para que encajen en la imagen que tienen de África y yo no hago ese tipo de cine; por eso me critican en Sudáfrica: los negros me acusan de ser demasiado blanco y los blancos de ser demasiado radical”, apostilló.

En relación a la realidad interracial sudafricana, resaltó que uno de los problemas se puede equiparar a los de España, puesto que aquí y allí el Gobierno habla de los pobres, pero actúa desde la derecha y sobrevive gracias al dinero de los ricos. Para Matabane, el verdadero problema de su país es que “el 80% de la riqueza de Sudáfrica está en manos blancas y los negros sueñan con vivir como los adinerados blancos, son adictos a este materialismo”.

Este cineasta sudafricano es “uno de los más dignos representantes de las nuevas hornadas de cineastas africanos que hace un cine de muchísimo interés y que está aportando cosas importantes al lenguaje cinematográfico universal”, según destaca el director del Festival de Cine Documental de Guía de Isora, Alejando Krawietz.

Los espectadores de MiradasDoc pudieron disfrutar de dos de los trabajos de este realizador: Conversations on Sunday Afternoon (80´ / 2005 / Sudráfrica), que narra la historia de un escritor tratando de localizar a una mujer que conoció en un parque se encuentra con numerosos refugiados que han hecho de Sudafrica su hogar, y Story of a Beautiful Country (72´ / 2004 / Sudáfrica), que cuenta el viaje del propio Khalo Matabane, un joven cineasta negro, en busca de su “tierra prometida”. Este viaje sirve como un foro abierto para que la gente hable de sus sentimientos e impresiones sobre la nueva Sudáfrica.

Este cineasta ha dirigido varios documentales para televisión, entre los que destacan Young Lions (2000) y Love in the Time of Sickness (2002), así como documentales para cine como Beautiful Country (2004) y Conversations on Sunday Afternoon (2005), ambos estrenados en la gran pantalla. Asimismo, dirigió la serie de cuatro capítulos When We Were Black (2008).

También ha realizado series dramáticas, campañas y anuncios, además de enseñar cine. En 2010 completó su primer largometraje dramático Estado de la violencia, que se proyectó con mucho éxito de crítica en Toronto y Berlín. Este largometraje se desarrolla en Johannesburgo y es la historia de un hombre cuya esposa muere en lo que parece ser una acto de violencia al azar.

  En la actualidad, el director sudafricano está trabajando en otro largometraje, Carta a Nelson Mandela. Esta película trata de averiguar si las filosofías del perdón, la reconciliación, y la libertad de Mandela resuenan hoy en un mundo plagado de desigualdades y de injusticia social. Se entrevistará con un grupo de pensadores, activistas y artistas. Matabane también prepara otro film, The number, basado en el libro homónimo de Jonny Stienberg.

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