Benjamín Reyes

The Hand That Feeds / La mano que alimenta

The Hand That Feeds / La mano que alimenta

The Hand That Feeds / La mano que alimenta

Rachel Lears y Robin Blotnick, 88 ‘, 2014, USA

Concurso Internacional de Largometrajes

Un festival especializado en temática social como el MiradasDoc no podía dejar de proyectar un documental de temática laboral en el actual contexto socio-económico en el que nos encontramos. Hasta aquí nada extraordinario. Lo que concita la atención es que “The Hand That Feeds”, proyectada el primer día del festival irosano, provenga de Estados Unidos y denuncie las abusivas condiciones laborales a las que son sometidos los trabajadores indocumentados de la cadena de restaurante de comida rápida Hot & Crusty, radicada en Nueva York.

El primer plano de la película es elocuente: muestra una remesa de dólares. A continuación contemplamos planos de restaurantes de la ciudad de los rascacielos que están atendidos, en su mayoría por emigrantes latinos procedentes de México, Ecuador o Colombia, para, inmediatamente ver las clásicas escenas del “skyline” de Nueva York y el concurrido tráfico rodado de la macrourbe estadounidense, dando a entender que son estos trabajadores indocumentados, que carecen de derechos laborales y cobran sueldos ínfimos, los que alimentan a millares de ciudadanos neoyorquinos.

Rachel Lears y Robin Blotnick aúnan esfuerzos para contar la lucha de un  grupo de asalariados que reclaman cobrar el sueldo mínimo y las horas extras, obtener vacaciones remuneradas, unas condiciones seguras en el trabajo y un trato más humano. El galvanizador de la protesta es el mejicano Mahoma López, que no presenta el perfil de un líder. Un mejicano que emigró a los 18 años, de carácter humilde y desconocedor de movimientos sociales como Occupy Wall Street, llegando a pensar que la gente que se manifestaba era improductiva. Su cambio de mentalidad (“ya no somos las mismas personas con los ojos cerrados”, pronuncia en un momento dado), las diversas posturas de los trabajadores y sus iniciativas de protesta protagonizan los 88 minutos de “The Hand That Feeds”. La voz de otros cuatro compañeros de Mahoma y tres responsables de Laundry Workers Center (LWC), una organización que ofrece asesoría legal a los empleados, completan la visión coral del documental, que incluye declaraciones del propietario del restaurante. Resulta llamativa la sencillez con la que se presenta la historia del trabajador Margarito López a través de las fotografías de sus familiares.

Alterna entrevistas a los protagonistas, tanto en su lugar de faena como en sus residencias particulares, presentándose la comida como metáfora de la lucha por el sustento básico. Asimismo, muestra los obstáculos que se encontrarán los empleados en su particular brega como una organización que se dedica a desorganizar a los trabajadores unidos o el intento de soborno a dos de los cabecillas del movimiento obrero. El tramo final, en el que se emplea curiosamente, en una cinta parsimoniosa, la vertiginosa técnica del “time lapse”, se centra en el pacífico piquete de cincuenta y cinco días que protagonizan el grupo de trabajadores ante la sede de Hot & Crusty.

Respecto a los artífices del documental, que producen ellos mismos, cabe reseñar que Robin Blotnick ya participó en MiradasDoc con “Gods and King” en 2012 y que su primer documental, “Chocolate Country” (2011) se emplea como herramienta de formación por educadores de comercio solidario de diversas partes del mundo. Por su parte, Rachel Lears, doctora en Antropología Cultural, ya había rodado “Birds of Passage” en 2010.

Si trasladamos la situación que narra “The Hand That Feeds”, a la sociedad española, muchos residentes en España se sentirán identificados por mor de la última reforma laboral y la consiguiente pérdida de derechos que acarreó. Este documental técnicamente notable, de imagen impoluta, encuentra  paralelismos en el cine de ficción en “Fast Food Nation” (2006), de Richard Linklater, en el que se compara la mano de obra barata a la comida rápida.

En medio de la actual crispación social se agradece un documental reivindicativo que apuesta por un tono conciliador, que se constituye en diáfano ejemplo de que un pequeño grupo de personas organizadas y asesoradas legalmente pueden luchar por conseguir sus objetivos ante poderosos inversores. En definitiva, “The Hand That Feeds” es una película que reivindica, sin aspavientos, la dignidad del ser humano y que concluye con la elocuente frase: “No hay justicia si tú no haces tu propia justicia”.

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