Francisco León

La inteligencia de la necesidad especial

La inteligencia de la necesidad especial

La demostración de que la fuerza reflexiva (en el doble sentido de la expresión: metacreación e introspección) del cine documental en absoluto implica directamente una visión catastrofista y agónica del mundo se llama The special need, la producción italo-alemana con la que MiradasDoc ha decidido abrir su novena edición. Lo decimos porque muchos directores (y también, por desgracia, muchos espectadores) no quieren oír hablar de la sonrisa inteligente e identifican el visor de sus cámaras con un escáner en el que sólo aparece la mancha aterradora de la tristeza o la enfermedad. Tras la gala de apertura del Festival y la posterior proyección de la película, los asistentes, que llenaron la sala principal del auditorio de Guía de Isora, se pusieron en pie y aclamaron las imágenes que habían brillado con tanta intensidad en la pantalla. Fue una de esas ovaciones electrizantes y electrizadas: una ovación de alegría, pero sobre todo de gratitud. La necesidad especial da una lección iluminadora en este sentido y, sobre todo, borda la posibilidad de un cine documental que, sin dejar de abismarse en las zonas de la realidad humana que el cine convencional prefiere olvidar, mantiene siempre una visión honda y esperanzada. Todos alababan las dotes y el potencial humano del Enea que, literalmente, como una de aquellas estrellas del cine de ficción, parece emborrachar la cámara y conducirla a donde él quiere. Y es cierto: la elección de la persona (en un docu riguroso, como es el caso, no hay personajes), el joven Enea, un discapacitado mental que saltaba de alegría sobre el escenario del auditorio al compás de los aplausos, es sin duda uno o el mayor acierto del metraje. O eso parece a primera vista. Enea encara su destino, tal vez trágico, desde el más puro optimismo, pese a que la realidad le niega su mayor ilusión, tener “una novia para toda la vida”. El proceso sentimental de Enea, que transcurre desde el amor platónico que siente por la fotografía de una modelo anónima del papel cuché, al encuentro con una forma de amor más real, pasando por el infierno sexual de los clubes de alterne, está narrado sobre la estructura de un road-movie cuyo ritmo y ensamblaje rozan la perfección formal. Por mucho que Enea nos haya enamorado, por mucho que Enea irradie toda esa energía vital delante y detrás de la cámara, su historia sería vulgar sin la maestría y la pasmante simplicidad con la que Carlo Zoratti (de apenas 32 años de edad) nos cuenta su historia. El pasmo aumenta en cuanto añadimos a lo que ya hemos visto la información de que The special need es el primer largo de este director. Un largo, conviene decirlo, de una madurez y claridad fuera de lo común. Zoratti no hace alardes: crea un trío canónico de personajes y divide el film en las tres partes clásicas del cine de carretera: partida-conflicto, viaje-transformación y regreso-desenlace. Sentimentalmente, Enea ha llegado a un punto crítico. Busca un amor perdurable y sincero. Aborda a las chicas en la calle o la piscina sin caer en la cuenta que él no es, ni nunca podrá ser, como sus dos amigos inseparables. Pero Zoratti no tensa la argumentación, ni le interesa sacar de este conflicto lágrimas de sangre o una visión dramática del mundo que rodea al protagonista. Al contrario, las imágenes llegan a alcanzar una serenidad y una suavidad extremadas, como la escena en la que Enea, medio perdido en el reconocimiento íntimo de su conflicto, pasea por un campo verdísimo de maizales, instante en el que Zoratti nos habla de la pulcra levedad de su cine. El road-movie da comienzo con una decisión que, de hallarnos en las mismas circunstancias, es cierto, se nos ocurriría a cualquiera de nosotros: tratar de que Enea conozca la experiencia del sexo recurriendo a las profesionales de los clubes nocturnos. No se nos dice claramente, pero el joven Enea no siente el más mínimo interés por la mera sexualidad que a veces buscan desesperadamente los hombres comunes. De pronto, el raro Enea aparece ante la cámara revestido de una humanidad y una sensibilidad que la gente común parece haber perdido. Se trata de un momento de extraña comunión con el espectador. Enea busca desesperadamente el amor completo y no un desahogo transitorio: desea ternura, complicidad y corporalidad, pero sobre todo, busca una ragazza para siempre, el amor de su vida, el amor eterno. Aun así, todo se complica, porque en Italia, propiciar la prostitución, es un delito. Es esto lo que obliga a los protagonistas a cruzar la frontera y viajar por Austria y Alemania en busca de una solución para su gran amigo. El IX Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Isora, MiradasDoc, pasa momentos verdaderamente dulces (a pesar de las estreches económicas), pero aun así el staff no pierde la finura de olfato que lo ha caracterizado hasta ahora: la elección de The special need para la apertura de ayer constituye todo un acierto, no en vano estamos ante una películas documental de una inteligencia sin parangón. (Por cierto, habrá segundo pase el lunes 3 a las 20:00. ¡Que la disfruten!

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