Benjamín Reyes

Entre silencios

Entre silencios

Entre silencios

Amaury Santana, 107′, España, 2014

Concurso Canarias

“Todos miramos con los mismos ojos pero no vemos las mismas cosas”. Sirva esta frase extraída de “Solo se vive una vez” (1937), de Fritz Lang, para poner en la picota la disparidad de criterios a la hora de evaluar el cine del realizador grancanario Amaury Santana, que goza de defensores y detractores. Si me tengo que posicionar lo haré de parte de los detractores.

Los trabajos de Amaury Santana, que ya estuvo en el Concurso Canarias 2013 con “Diarios”, gravitan en torno a él, su vida y su familia. Son una especie de diario audiovisual que le sirven de terapia personal.

“Entre silencios” juega con los límites del pudor. En la primera imagen del largometraje muestra un primer plano de su rostro, para acto seguido exhibir sus genitales delanteros y traseros. En el minuto 21 los espectadores podrán contemplar una pintoresca escena (que reitera en el minuto 89) en la que simula que lo sodomizan (a través de sombras chinescas) y le golpean. No termino de entender si son un reflejo de cómo se siente o guardan relación con su identidad sexual. Estupefacción es la palabra que mejor plasma mi particular impresión. Poco ayuda que técnicamente sea rudimentario y que presente una estética de cámara doméstica. Así como la cansina voz en off del propio Santana y la música de bandoneón, que llega a ser chirriante. Igualmente, prescindible es el recurso de los travelín que ofrecen fragmentos deformados de su ciudad natal, Las Palmas de Gran Canaria.

De la primera hora solo se salva un plano aislado del reflejo de unos viandantes en una lápida, que es la que da pie para hablar de la intrahistoria de su familia, verdadero “leit motiv” de la película. Santana escarba en la memoria de su familia, indagando en la “desaparición” de su abuelo durante el franquismo (fue acusado de comunista y estuvo en un campo de concentración) y la falta de comunicación con su padre. Precisamente en el diálogo con su progenitor reside el principal hallazgo de “Entre silencios”, que se produce tras un largo tiempo de silencio. Además, entrevista a otros parientes que intentan completar el puzle de su genealogía familiar, abogando por los encuadres parciales de los rostros de sus familiares como queriendo decir que la historia de su familia está incompleta.

“Entre silencios” es una especie deválvula de escape, ejemplificado en el largo grito final de Santana, que alterna momentos de estupor con otros interesantes. Sin embargo, la balanza se decanta hacia el lado negativo por su excesivo metraje, que propicia que termine siendo un ejercicio plúmbeo y egocéntrico. Y es que 107 minutos de Amaury Santana son muchos minutos.   El visionado de un filme como “Entre silencios” plantea la cuestión: ¿Por qué cree el artífice que al espectador le va a interesar conocer los entresijos de su vida personal?

En el ecuador del MiradasDoc, el festival ha decidido programar los otros seis trabajos que integran el Concurso Canarias. Nada que objetar al resto de producciones canarias. Todo lo contrario. En el cortometraje “La pasión de Judas”, David Pantaleón hace gala de su iconoclastia y su peculiar sentido del humor con una singular pieza de diez minutos, que no dejará indiferente a propios ni extraños. A imágenes religiosas yuxtapone música salsa y letras extraídas de canciones de Willie Colón, Óscar de León o Celia Cruz, dándole una vuelta de tuerca a la tradición popular para completar la trilogía “Cuentos de cartón”, que incluye “Fondo o forma” (2011) y “A lo oscuro más seguro” (2012).

Por su parte, Octavio Guerra, ganador de este concurso en 2013 con “Agua bendita”, reflexiona durante nueve minutos en “La máquina de los rusos”, sobre los recuerdos empleando como materia prima las grabaciones de súper 8 de su propio padre, erigiéndose en una interesante reflexión sobre la memoria y un sentido homenaje a su progenitor. “Souvenir”, un trabajo de 13 minutos dirigida por Gerardo Carreras, que captura momentos visuales como recuerdos de viajes de placer. Una singular mirada al turismo en Canarias a través de la alternancia de imágenes de los 70, grabadas por el padre de Carreras, al que dedica el cortometraje, que sobresale por su factura técnica y su certera selección musical. “Ruina misteriosas”, de Macu Machín es una pieza audiovisual de 12 minutos que refleja espacios ruinosos que hurganen su propia memoria privada,lo que la emparenta con “Hotel Nueva Isla”, de Irene Gutiérrez, que gravita en torno al último habitante de un lujoso hotel en ruinas.Por último, el largometraje “Personas”, de Guillermo Ríos, se adentra en el terreno de la demencia apostando por una estética posmoderna.

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