“Pasé de la ficción al documental por necesidad, pero ahora no lo cambio por nada”

Muñoz presenta en MiradasDoc ‘Juntos y revueltos’, una cinta sobre un centro cultural cubano “que da para 200 documentales”

Muñoz presenta en MiradasDoc ‘Juntos y revueltos’, una cinta sobre un centro cultural cubano “que da para 200 documentales”

“Pasé de la ficción al documental por necesidad, pero ahora no lo cambio por nada”

El cineasta madrileño Nicolás Muñoz presenta este viernes la película Juntos y revueltos (El Mejunje de Silverio) en la IX edición del Festival Internacional de Cine Documental de Guía de Isora MiradasDoc, con la que compite en el concurso nacional. La cinta, de 66 minutos de duración, es un retrato de un centro cultural de Cuba llamado El Mejunje de Silverio, que ha adquirido fama mundial por ser lugar de encuentro de travestis, gais y lesbianas.

Si bien este local tiene una intensa actividad cultural que va desde el teatro hasta el rock, pasando por espectáculos para niños y exposiciones, su celebridad se debe a lo variopinto de las personas del mundo homosexual y transexual que acuden al centro, lo cual, según Muñoz, “da no para un documental, sino para doscientos”. De hecho, aclara, ya se ha hecho con anterioridad algún trabajo cinematográfico sobre El Mejunje de Silverio.

La película, que compite en el concurso nacional del festival, se proyectará este viernes a las 19.00 horas en la sala 1 del Auditorio de Guía de Isora. Tras el pase, el propio director participará en una charla con el público asistente. MiradasDoc es el primer festival al que acude Muñoz con esta cinta, que comenzó a grabarse hace dos años y cuya producción concluyó hace apenas dos meses. “Me ha hecho mucha ilusión que me seleccionaran para el festival, y el año que viene espero poder venir al mercado”, afirma.

Muñoz explica que dieron con este local por casualidad, cuando grababan, también en Cuba, la película El maestro saharaui. Uno de los protagonistas de aquella cinta vivía justo enfrente de El Mejunje de Silverio y, si bien durante el rodaje no entraron en el local, sí lo hicieron cuando regresaron a La Habana para presentar esta película sobre estudiantes saharauis becados en la isla caribeña. “Nada más entrar me di cuenta de que ahí tenía un documental. Había tantos personajes que la gran dificultad era elegir uno entre tanta fauna”.

En todo caso, no se puede decir que la película esté centrada en una temática homosexual. “Realmente es un centro cultural muy activo, pero se ha dado conocer por toda Cuba y a nivel mundial por todo lo que tiene que ver con lo transexual; entonces, el documental pretende mostrar ese mejunje de historias que ocurren allí, con teatro, transexuales, música y espectáculos infantiles”.

De la ficción al documental

El cineasta madrileño tiene a sus espaldas otras cuatro películas: dos de ficción y dos documentales. De hecho, su actividad como director comenzó con el cine de ficción, pero se pasó al de realidad, como muchos colegas suyos, por las dificultades que entraña últimamente abordar producciones ficcionales. “Es absolutamente imposible producir ahora mismo ficción y, gracias a las nuevas tecnologías, hacer películas documentales está realmente al alcance de cualquiera: lo grabas con tu cámara, lo editas en tu casa y es relativamente barato, hasta el punto de que puede llegar a no costarte nada más que unos billetes de avión. Ahora no lo cambio por nada. Me quedo sin duda con el documental; incluso en literatura me estoy pasando a la no ficción”, explica el director.

Sobre el panorama actual del cine de realidad en España, Muñoz ve luces y sombras. “A nivel creativo está muy bien, aunque es verdad que ayuda mucho la tecnología. Ahora con una cámara de fotos de mil euros grabas tranquilamente un documental y lo puedes proyectar en un cine. Eso ha sido una revolución, lo ha facilitado todo muchísimo y ayuda a que haya mayor ebullición, pero en cuanto a la industria y el mercado, está fatal, igual que está fatal todo el cine”.

“En las épocas doradas del cine español se estrenaban cien películas al año y había un público para el cine español minoritario –recuerda el madrileño–. Eso ha desaparecido totalmente: hay tres o cuatro películas fuertes al año y nada más. A gente como Icíar Bollaín o Fernando León creo que les está costando mucho ahora mismo levantar una película, así que del documental para qué hablar. Una televisión te paga mil euros por un documental que te ha costado 60.000. ¿De dónde sacas los otros 59.000? Y que te lo compren es un auténtico milagro”, concluye.

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