Benjamín Reyes

Juntos y revueltos  (El menunje de Silverio) / Side by Side, Eye to Eye

Juntos y revueltos (El menunje de Silverio) / Side by Side, Eye to Eye

Nicolás Muñoz, 66′ España, 2014  Concurso Nacional

Un fotograma de “Juntos y revueltos (El Mejunje de Silverio)”, en la que un travesti canta delante de la bandera cubana y en medio de imágenes del Che Guevara y Fidel Castro, ha sido la imagen elegida por el festival para ilustrar los carteles y el catálogo de la novena edición del MiradasDoc. Ha sido una certera elección porque concita enseguida la atención e ilustra que la verdadera revolución en Cuba es la de aceptar al diferente, aunque no compartas su forma de vida. Y es como dice uno de los protagonistas al comienzo del documental: “Si todos fuéramos iguales el mundo sería muy aburrido”.

La historia de El Mejunje de Silverio, un centro cultural ubicado en la ciudad de Santa Clara, se retrotrae a 1984. Por aquel entonces era un lugar que no estaba bien visto por lo que fue transitando de un espacio a otro hasta que en 1991 encontró su sede definitiva en la céntrica calle Marta Abreu. Aunque los espectáculos de transformismo sea lo que llame, en un principio, la atención del espectador, el documental que propone Nicolás Muñoz, no es solo una mirada a la homosexualidad y al travestismo en Cuba, que películas de ficción como “Fresa y chocolate” (1993) y “Antes que anochezca” (2000) abordaron de forma interesante, sino que ofrece un amplio y variopinto espectro de retratos humanos como la pintora campesina a la que su familia tilda de demente, el utillero dipsómano, el vendedor ambulante o el propio Ramón Silverio, dueño del garito, que no duda en travestirse para presentar otra noche más en este espacio de libertad que acoge no solo a los marginados sociales sino que alberga conciertos de rock, exposiciones de arte, actuaciones teatrales o espectáculos infantiles.

El principal valor de este microcosmos social es que logra captar auténticos momentos de realidad como el borracho que llora al ser considerado un paria social o las conversaciones entre la madre y su hijo sobre su identidad sexual. Asimismo, ofrece frases indelebles como: “Yo soy más comunista que homosexual” o “esta es una noche en la que todo está permitido menos cortarse las venas”.

En la mezcolanza de historias resalta la de Adela (antes José Agustín), una delegada transexual que actualmente ocupa un cargo político, pero que en su adolescencia fue acusado por su propio padre que pidió que lo encerraran en un calabozo hasta que se “hiciera un hombre”. A lo que replicó: “Pues écheme cadena perpetua porque yo hombre no voy a ser nunca”. No es la primera vez que el festival aborda la temática de la transexualidad. En esta misma edición se ha podido ver el largometraje mexicano “Atempa-sueños a orillas del río” y en 2012 la coproducción germano-uruguayo “El Bella Vista”. En Canarias encontramos el ejemplo de “Rosario Miranda” (2002), de David Baute.

El “leit motiv” de un documental, a veces, surge por un golpe de suerte como es el caso de “Juntos y revueltos (El Mejunje de Silverio)”. Su artífice explicó por su paso por el festival que dio con este local por casualidad, cuando grababa la película “El maestro saharaui”. Uno de los protagonistas de aquella cinta vivía justo enfrente del local. “Nada más entrar me di cuenta de que ahí tenía un documental. Había tantos personajes que la gran dificultad era elegir uno entre tanta fauna”, argumentó el realizador madrileño, que tras dos trabajos de ficción ya ha abordado tres documentales por las dificultades que entraña últimamente abordar producciones ficcionales.

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