Raúl de la Fuente: “Los haitianos rechazan al blanco porque lo asocian con poder, con dinero, con imposiciones”

Raúl de la Fuente

03 nov Raúl de la Fuente: “Los haitianos rechazan al blanco porque lo asocian con poder, con dinero, con imposiciones”

El pamplonés compite en el concurso nacional de MiradasDoc con ‘Yo soy Haití’

Raúl de la Fuente (Pamplona, 1974) se describe a sí mismo como un europeo de nacimiento que se siente latinoamericano y africano. Por eso es fácil entender que sus películas tengan que ver con historias humanas de esos continentes. De la Fuente llega al Festival Internacional y Mercado de Cine Documental de Guía de Isora, MiradasDoc, con la película Yo soy Haití (65’), un retrato honesto y personal de un país arrasado –en el sentido más amplio de la palabra– a través de las vidas cotidianas de un puñado de personajes. No es cine de denuncia, aclara el director, sino “historias de gente real, gente que tiene que luchar para salir adelante, que vive en condiciones extremas”. Yo soy Haití compite en el concurso nacional de MiradasDoc y será proyectada el martes 3 de noviembre a las 20:00 horas en la sala 1 del Auditorio municipal. Tras la exhibición, el público mantendrá un coloquio con el director.

-¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?

-Escogimos Haití porque yo ya la conocía de una filmación anterior; fue un rodaje breve, pero ya me fascinó el país. Entonces, en este proyecto lo que queríamos era meternos hasta las entrañas en la sociedad haitiana, tratar de realizar un documental que pareciera hecho por un haitiano. Decidimos pasar un tiempo largo, dos meses, prácticamente sin salir de Puerto Príncipe. Lo que quisimos fue establecer relaciones personales fuertes con los protagonistas, que estaban por encontrar. Empezamos a movernos por los barrios más precarios de la capital, pero sin cámara y con el apoyo de gente que conocíamos, para intentar identificar historias de vida. Estuvimos días vagando por ahí hasta que elegimos aquellas que podían dar pie a la película.

-¿Fue difícil dar con esos personajes?

-Teníamos contactos con haitianos y también con una buena amiga española que vive desde hace diez años en Haití. Esa fue la clave para conocer a esas personas y tener su confianza. Lo que me gusta de esta película es su cercanía: tiene un planteamiento muy sensorial, estábamos muy pegados, casi sudando juntos; se nota que no hay filtros. Eso es algo muy difícil de lograr porque ellos rechazan bastante al blanco, lo asocian con poder, con dinero, con imposiciones. Y con voyerismo, porque cuando el terremoto de 2010 toda la prensa internacional estaba allí filmando la miseria, la muerte, las mutilaciones; en fin, filmando a la gente en su peor estado. Por eso para ellos una cámara y un blanco es algo que rechazan. Cuando salíamos de nuestra zona de control a veces éramos increpados, nos decían malas palabras. Era un momento incómodo y complejo porque yo estaba tratando de hacer un relato maravilloso del pueblo haitiano y ellos supongo que consideraban que estaba allí para narrar sus miserias, cuando no era así. Te sientes un intruso, pero a la vez estás convencido de que lo que estás haciendo vale la pena.

-Su filmografía siempre aborda temas que podríamos llamar “del Sur”, de los mundos más humildes. ¿Por qué?

-Es un magnetismo innato el que yo tengo con América Latina y también con África. Supongo que a mí me gustaría haber nacido y haber crecido allí, y he pasado grandes temporadas de mi vida en América Latina y en África porque allí es donde me siento bien, donde encuentro las historias que realmente me emocionan, me motivan o me sorprenden. Soy europeo supongo que por nacimiento, pero creo que mi corazón es más latinoamericano o africano. Mi sueño siempre fue viajar a América Latina; mi primer destino fue Cuba y ya entonces me sentí como en casa, el lugar donde realmente quería estar. Las luces, las miradas, las calles llenas de niños, gente, el ruido, el caos… Es donde me siento cómodo y me parece que es el lugar donde encuentro historias que me atrapan, como el caso de la película Minerita [que participó en la edición de MiradasDoc del año 2013 y está preseleccionada para los premios Oscar de 2016]. Lo que hago es seguir el deseo que nace en mí.

-¿Existió en algún momento de su carrera la necesidad de decidir si trabajaría en cine documental o de ficción?

-No hubo opción. Estaba claro que era esto lo que me gustaba. Solo quería filmar este tipo de historias con gente real, con gente que tiene que luchar para salir adelante, que vive en condiciones extremas, con los perdedores, los que sufren injusticias, aunque no creo que se pueda decir que sea un cine de denuncia. Lo que me gusta es compartir con esta gente y sentirme libre.

-Algunos teóricos y críticos que han visitado MiradasDoc consideran que el documental no es en sentido estricto “cine de realidad”, pues solo se transmite al espectador una parte de la realidad, y esta a su vez pasa por el filtro del director. ¿Está de acuerdo?

-Bueno, en el fondo lo que yo hago es ficción, ficción basada en hechos reales. Mis obras tienen un componente subjetivo, parcial, poco documental; tienen mucho de ficción, que es mi mirada subjetiva. Yo no pretendo decir que esto es así o asá: yo llego a un sitio, me documento, leo, trabajo en preproducción, me empapo, escucho y de repente actúo. Mis obras son una ventana a la realidad, pero no considero que lo que estoy contando sea la realidad, sino que está inspirado en esa realidad. De esta película me han dicho que parece que está hecha por un haitiano, y estoy encantado, pero igualmente es una mirada parcial, la mirada legítima y honesta de un europeo. Es como una poesía, no es un trabajo notarial ni un reportaje para las noticias. Es una mirada personal, incluso onírica en algunos casos.

-¿Qué impresión se lleva hasta ahora de MiradasDoc?

-En realidad acabo de llegar, pero estoy encantadísimo de que Yo soy Haití esté en competición en este festival. Para mí fue una noticia muy buena saber que estábamos en MiradasDoc porque lo considero un festival muy prestigioso, tiene una trayectoria impresionante.

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