Costumbrismo caribeño de la tercera edad

Fotograma de Lorenza...

05 nov Costumbrismo caribeño de la tercera edad

LORENZA, LA RADIO Y TÚ / LORENZA, RADIO AND YOU

Roya Eshraghi / 13’ / 2014 / Cuba

 

Roya Eshraghi es una joven realizadora (1985) nacida en Irán y licenciada en Antropología por la Universidad de Costa Rica, que ha participado en talleres de cine impartidos por Abbas Kiarostami y que ya acumula varios cortometrajes a sus espaldas. El planteamiento de su trabajo Lorenza, la radio y tú es simple: un único plano filmando a una señora mayor durante trece minutos mientras sintoniza resignada la radio en busca de una radionovela que, como Godot, nunca llega a hacer acto de presencia. La propuesta, desde luego, no es nueva: recordemos que el polifacético, deconstructor e iconoclasta Andy Warhol rodó en la década de los sesenta una película de seis horas que consiste en un único plano filmando a un señor mientras duerme. El filósofo Arthur C. Danto aplaudiría este tipo de manifestaciones artísticas porque, como señala John Carey, “mostraban que una obra de arte no necesita tener ninguna cualidad especial que los sentidos puedan discernir” más allá de la teoría interpuesta que la obra –obligatoriamente– debe contener, lo que lleva a la conclusión de que una cosa es arte si y sólo si cumple con la función lógica de encarnar el significado concreto que el autor persigue con ella. Dicho esto, la pregunta se antoja inevitable: ¿qué pretendía Andy Warhol filmando a un hombre durmiendo durante seis horas? Seguro que existe una respuesta, pero a decir verdad ahora mismo da bastante pereza rastrearla.

El cortometraje de Roya Eshraghi no llega, en cualquier caso, a los niveles soporíferos particularmente intensos que alcanza el cine de Warhol, lo que es de agradecer. A pesar de tratarse de un único plano y de desarrollar una idea tan sencilla, en Lorenza, la radio y tú no deja de existir el ritmo y el movimiento, y la película invita al espectador –o al menos a quien esto escribe– a plantearse un par de cuestiones: ¿quién es Lorenza? ¿Cómo ha llegado hasta donde está? En principio puede ser la abuela de cualquiera de nosotros (yo mismo he visto a las mías actuando de forma semejante en más de una ocasión). De ella no se nos dice absolutamente nada. Pero contemplarla de manera ininterrumpida durante trece minutos nos lleva a fantasear un poco con su historia: lo más probable es que tuviera un marido machista (ya fallecido) con el que nunca fue feliz, y que sus hijos sobreviven como pueden en Cuba o exiliados (de confirmarse estas suposiciones es posible que Lorenza siga pareciéndose con mayor motivo a la abuela de cualquiera de nosotros). Ahora, sola en su chabola, la única ambición de su vida es escuchar la radionovela mientras la comida que está al fuego se termina de hacer. Y ni siquiera en eso consigue Lorenza alcanzar una mínima satisfacción, pues, como ya se apuntó al principio, el corto termina sin que la radionovela haga su aparición estelar. ¿Qué sucede mientras tanto? Una serie interminable de anuncios publicitarios saturados de artificiosos eslóganes que inciden en el éxito en el amor, en la comunicación de la vida en pareja y en la vida sexual que Lorenza escucha con cierto escándalo (lo que demuestra que el pudor no es sólo cosa de los españoles sino que se trata de un sentimiento universal).

Resulta llamativa la presencia que la tercera edad está teniendo en el cine de los últimos años: desde la aclamada Amor, de Michael Haneke, pasando por Cándida, de Guillermo Fesser, o la muy notable cinta de animación Arrugas, de Ignacio Ferreras. Parece como si de golpe existiera la necesidad de recuperar y dignificar a la tercera edad del olvido e inutilidad al que parecía postergada. Un trabajo de voluntarismo fílmico más que loable y en el que Lorenza, la radio y tú no se queda atrás.

 

Benito Romero

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