O Curta! y la utopía moderna

Cuando uno se acerca —investido de las galanuras que otorga al ser humano el mediocre espacio mediático español— a la página digital de un canal como O Curta! no queda indemne. En el territorio en el que, según se dice, dominan las parrillas los envasados de telerrealidad, la ostentación farandulera de la propia ignorancia y el más romo arterismo, no deja de producir envidia, incluso esa vergüenza que no es ajena, sino propia, leer
palabras como estas:

“Curta! es un canal independiente, dedicado a las artes, la cultura y las humanidades. Son asuntos propios del canal: la música, el cine, la danza, el teatro, las artes visuales, la filosofía, la literatura, la psicología, la política y la sociedad. Documentales, en corto, medio y largometraje, predominan en la programación, que atrae también series y cine de ficción. Piezas periodísticas de actualidad y vídeos en colaboración con instituciones culturales enriquecen y dinamizan los intermedios.

El Canal Curta! acoge la experimentación y se enorgullece de ofrecer un espacio a los realizadores, los artistas y los creadores. Su compromiso es transmitir durante al menos doce horas al día la mejor programación brasileña, así como la producción foránea de más calidad.”

Esta declaración, que parece el catálogo de horrores y torturas del programador medio de la televisión en España (ese hazmerreír del gremio que se desvive cada día por dar al público aquello que justamente el público quiere ver, el paternalista audaz que pelea por el gorgorito más alto, la procacidad más gratuita y la última barbarie) nos pone en conexión irremediable con una de las más perturbadores verdades patrias: el gusto
por la vulgaridad hay que enseñarlo. No nos viene dado, sino que lo aprendemos en los basurales en los que se emponzoñan generaciones de comunicadores obsesionados por ganar un espectador más para la causa. En Brasil, en cambio, un país en el que la cultura popular no sólo no se ha apartado de la cultura, sino que la conforma como un territorio de exploración y de novedad que no teme, sino que anhela, los peligros de lo difícil, Curta! conecta su parilla con aquella utopía moderna que decía que la gran cultura está hecha por todos. Y que no hay nada más profundamente humano que el deseo de lo nuevo. Frente al “agradar por encima de todo”, ese placet facilón que el público debe entregar a cada minuto en nuestro país, Curta! desea jugar al gran juego: el de una mirada propia, inteligente, compleja, profunda y fuerte.

Ha sido un verdadero honor para MiradasDoc, y un placer enorme, que el canal brasileño haya elegido a lo largo de los años nuestro mercado para venir a buscar aquella “programación foránea de mayor calidad” que busca siempre para sus cuadrantes de emisión diarios. Que un canal como Curta! venga a buscar aquí, a Guía de Isora, a Tenerife, a Canarias, fortalece nuestro proyecto, le otorga una dimensión internacional de prestigio y nos ayuda a vencer las resistencias que nuestro medio nacional y regional proponen a los proyectos menos contentadizos.

Esta muestra propone un recorrido por la producción exigente y elegante de Curta!: un camino o una mirada que nos lleva por la varia selva de la utopía moderna. Larga vida, Curta!

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