Interesante bocado de memoria histórica

Interesante bocado de memoria histórica

ROSALÍA

 

Víctor Gonca / 44’ / 2015 / España 

La película Rosalía comienza con un grupo de universitarios debatiendo con la pasión y emotividad típicas de la juventud sobre el rigor histórico difundido por la exitosa serie de TVE Cuéntame (que, recordemos, inició su andadura televisiva ambientándose en la España eurovisiva de 1968 y que actualmente se ubica en la socialfelipista década de los ochenta).

Casi con toda probabilidad, son estudiantes surgidos de los efectos iluminadores del 15-M, de ahí su obsesión por el enfoque crítico hacia el pasado español más reciente, en este caso sobre la perspectiva histórica que una serie tan popular como Cuéntamevierte en el público.

A lo largo del debate se insiste mucho en el punto de vista, dando por sentada la tesis de que, partiendo de una información objetiva, lo que al final primará en el receptor de dicha información es el “tratamiento subjetivo” que ésta recibe (el cual puede darse por causas racionales o científicas, pero también mediante diversos mecanismos de falsificación: F for Fake, que diría Orson Welles).

La conclusión que dejan en el aire es que siempre hay un punto de vista que termina imponiéndose sobre todos los demás y, por consiguiente, legitima la construcción narrativa de la información, de ahí que uno de los estudiantes proponga como solución más ecuánime para la serie Cuéntame que se expongan en ella el mayor número posible de voces, pues sólo de este modo se evita caer en el vertedero de la propaganda (que, como señaló con audaz ironía El Roto en una de sus viñetas, es siempre una gran verdad).

Según ha escrito el crítico Antonio M. Arenas, esta discusión inicial con la que se abre Rosalía “no deja de ser una herramienta para […] destapar que todo entretenimiento o producto de ficción ofrece una construcción de la realidad y de la Historia nada inocente”.

Tras este sugestivo arranque, la película pasa a glosar la figura de la militante comunista Rosalía Sender Begué (Huesca, 1933), exiliada en Francia durante veintiocho años y una de las impulsoras del MDM (Movimiento Democrático de Mujeres), así como de las luchas feministas que tuvieron lugar en Valencia durante el período 1969-1981, experiencia que ha recogido en dos libros: Nos quitaron la miel: memorias de una luchadora antifranquista (2004) y Luchando por la liberación de la mujer (2006), ambos publicados por la Universidad de Valencia.

Como sostiene Víctor Gonca, director de Rosalía, Sender Begué fue una de las más sólidas combatientes del franquismo surgido en la clandestinidad y en la periferia, lo que explica su interés por acercar la figura de la militante comunista al público. Respecto al enfoque dominante en el documental, la postura de Gonca es honesta: según sus propias palabras, no pretende que sea “compensatorio, de exponer a los buenos y a los malos. No se trata de anular la Historia que nos han contenido, sino de sumar ésta”.

Consciente, por tanto, de que el saco de la Historia lo han llenado vencedores y vencidos, parece que el propósito de Gonca pasa porque la frase de Walter Benjamin “nada de lo que una vez haya acontecido ha de darse por perdido para la Historia” caiga en saco roto.

Y para que no se produzca el olvido en el espectador, Gonca ha optado por rodar Rosalía con planos fijos que causan un calculado efecto de distanciamiento y que corta bruscamente, cuando todavía no ha finalizado lo que sucede en ellos, creando, de este modo, una afilada sensación de violencia que puede inquietar al público, pero que, a su vez, y gracias a ello, genera la dosis de intriga necesaria como para que éste se interese sobre lo que el mediometraje está narrando.

Benito Romero

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