EL PALMARÉS DE EL MIRADOR

EL PALMARÉS DE EL MIRADOR

EL PALMARÉS DE EL MIRADOR

Durante el transcurso de esta edición el mundo de la cultura ha vivido la pérdida de dos genios: José Luis Cuerda, uno de los directores, guionistas y productores más creativos del cine español, cuya filmografía nos regaló algunos de los momentos más desopilantes de la historia del cine de ficción, y George Steiner, crítico literario y brillante pensador cuya última entrevista vio la luz el día después de su fallecimiento. Desde El Mirador queremos brindar por ellos, maestros irrepetibles. Sin embargo, no es este rincón lugar para obituarios. Ambos genios nos mostraron caminos de pensamiento y esa circunstancia sólo puede ser celebrada desde una revista que tiene como horizonte la excelencia. El Mirador ha tratado de mantener un discurso crítico, creativo y profundo alrededor de algunas de las películas proyectadas durante la edición de MiradasDoc del año 2020. Mirar para reflexionar y posteriormente escribir es una tarea compleja, un esfuerzo de sensibilidad crítica que nuestro equipo de reseñistas (María José Alemán Bastarrica, Benito Romero, Verónica Alemán, Manuel E. Díaz Noda, Ramón Alemán, Verónica Franco, Régulo Hernández, Paco León e Ismael García) ha acatado desde el principio con solvencia, profesionalidad y aptitud para provocar debate. El Mirador es un órgano independiente dentro de MiradasDoc. Está en el interior del festival, pero los criterios, opiniones, consensos y disensos pertenecen a cada una de las personas que se han prestado para esta labor de escritura en la que lo visionado se transforma en palabra escrita. Mediante El Mirador, MiradasDoc reafirma que es un espacio que genera en continuidad superposiciones de líneas independientes de libertad de expresión. El pensamiento único y la unilateralidad de opiniones no tienen cabida ni en MiradasDoc ni en El Mirador y desde su mesa de coordinación apostamos por la creación de contenido riguroso, amplio, estimulante y que genere opiniones, ya sean favorables o contrarias, eso sí, jamás dañinas, jamás viciadas por sesgos como el rencor, la arrogancia o la estupidez. Esos tres elementos hemos intentado desterrarlos de nuestras páginas. Como cada año, la programación llevada a cabo por los diferentes comités de selección estuvo compuesta por obras cinematográficas cuya diversidad y carácter poseen un valor incuestionable. Nosotros hemos puesto palabras a un limitado número de obras, ya que resulta imposible enmarcar el todo que MiradasDoc acoge en su fuero. La labor del jurado aquí se nos revela compleja, apasionante y de un compromiso tenaz. La responsabilidad para evaluar, enjuiciar y premiar arte sólo se nos ocurre contemplarla con respeto y fascinación, ya que somos conscientes del calibre que supone. Durante esta edición hemos sido niños que viven en las alcantarillas de Bucarest bajo la tutela alucinante de un dios subterráneo al que llaman Bruce Lee gracias a la película Bruce Lee and the Outlaw, aunque pertenece a la edición anterior (2019) del festival (no entraremos aquí en motivos técnicos ni organizativos que frustraron su celebración), desde El Mirador queremos aplaudir esta obra magistral. Hemos sido náufragos poetas en el pirineo navarro gracias a Zumiriki, una pieza de meditación y cuidadísima estética debido a los conocimientos fílmicos de Oskar Alegría. Hemos mirado a los ojos de los esclavos angoleños en A Story From Africa. Hemos sido un león abisinio oculto en el corazón de un niño Etíope en Anbessa. Las metamorfosis y transformaciones experimentadas por nuestras mentes a lo largo de estos días dan cuenta de la riqueza que estos polos magnéticos de la cultura propician. Desde esa riqueza adquirida queremos proponer, con ánimo complementario y siempre atentos a las brújulas de la concordia y el respeto, las películas más impactantes para El Mirador:

Premio El Mirador a la mirada perdurable:
Bruce Lee and the Outlaw, de Joos Vandebrug

Mejor largometraje internacional:
Anbessa, de Mo Scarpelli

Mejor cortometraje internacional:
A sad se spusta vece, de Maja Novakovic

Mejor ópera prima:
Synek, de Pawel Chorzepa

Mejor documental nacional:
Zumiriki, de Óscar Alegría
De los nombres de las cabras, de Silvia Navarro Martín y Miguel G. Morales



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